Revista FRI(X)IONES -entre el psicoanálisis y la cultura- Nº 3 -Sumario & Staff-



Revista
F R I ( X ) I O N E S
-entre el psicoanálisis y la cultura- 

Año 3. N° 3. Primavera 2013


EDITORIAL
► Fronteras, territorios, lenguas. Christian Gómez

CIUDADES
► Los nombres de Nande Rú -bautismo y bendición en los Mbya-. Enrique Acuña
► Pulsión, compulsión: el placer negativo. Fátima Alemán
► Acontecimiento traumático y testimonio. Germán Britch
► ¿Misiones intercultural? Lorena Danieluk
► Corrientes: fuente nutricia para el psicoanálisis. Martín Alvarenga

HUELLAS
► La invención  de la Misioneridad -Entrevista a Héctor Jaquet
► Andresito y sus pasiones. Jorge Luis Lavalle
► Memorias de un pasado histórico -Masacre de Oberá o Masacre del 36. Severa Barrios
► A sesenta años de la provincia de Misiones. Ana María Quaranta de Errecaborde
► Un testimonio fotográfico de la Muralla de Trincheras. Carlos Manuel Freaza
► Andrés Guacurarí: Otra dimensión del héroe y su tiempo. Esteban Ángel Snihur

EXPERIENCIAS
► Futuro anterior: el tiempo del psicoanálisis. Rodrigo Cibils
► Consumos y adicciones, una satisfacción paradójica. Daniela Ward
► Lo lleno y lo vacío, o las paradojas del consumo. Carlos Wall.
► Los Artificios de la Cultura. Julia Pernía
► Lo que queda del sexo... Gabriela Rodríguez
► Infancias -interfaz de una época. Claudia Espínola

LETRA CHICA
► Mitos y leyendas. La experiencia y la identidad. Adriana Gómez
► Escribir, publicar (la experiencia del inconsciente). Claudia Fernández
► Acercamiento al Psicoanálisis como camino de e(x)periencia. Hugo Sosa
► La mezcla con que adherir El Puente. Germán Tor
► Un visitante muy tecoreí. Revisando aquel recorrido por la aldea. Nestor Álvarez

CUENTA GOTAS
► Nuevos Aires (de justicia). Hugo Mitoire
► Literatura provincial ¿identidad misionera? Fernando Kluge


STAFF:

Asesor:
Enrique Acuña

Director:
Christian Gómez

Comité de edición:
Martha Bordenave
Adriana Gómez
Rodrigo Cibils
Claudia Fernández

Corresponsables:
C.A.B.A: Ricardo Fava
Alto Paraná: Julieta Ríos.
La Plata: Leticia García
Córdoba: César Mazza
Corrientes: María Isabel D'Andrea
Resistencia: Luciana Molfino
Oberá: Carlos Wall
Asunción: Mara Vacchetta

CONTACTO: 
revistafrixiones@hotmail.com



Pre-textos hacia las VIII Jornadas Anuales de la APM: "Ferrari vs. la semantis religiosa o “la aprehensión pura del deseo del Otro como tal" Por Osvaldo Gómez Lez


Pre-textos

Hacia las VIII  Jornadas Anuales de la Asociación de Psicoanálisis de Misiones

ANGUSTIA SIGLO XXI
-CUANDO EL TRAUMA AGUJEREA EL IDEAL-

Viernes 18 y Sábado 19 de Octubre
Museo“Juan Yaparí” (Sarmiento Nº 319 Posadas, Misiones)


Ferrari vs. la semantis religiosa o “la aprehensión pura del deseo del Otro como tal

Por Osvaldo Gómez Lez



Intentaré aproximarme a este número 14 de Conceptual desde la lectura del artículo de Gabriela Rodríguez La Herejía de León Ferrari del apartado Conexiones. Este notable artista plástico argentino recientemente fallecido muestra en su obra de qué modo el artista se enfrenta al gran Otro con todas sus antinomias y su descaro voraz. Señalaré lo que puede tener de creativo el desenlace de un enfrentamiento con lo angustioso que no se disuelve en la obra, sino que lo lleva al límite. Así lo describe su biógrafa Andrea Giunta, en una tensión paralizante de donde emerge el genio del artista y su derroche de excitada subversión: “Existe un borde, una frontera sutil por la que el artista navega. En ésta no sólo están implícitas las alternativas entre la ética o la estética, sino también una tercera zona, habitada por pliegues y camuflajes, que hace innecesaria la opción. Un dispositivo semioculto, situado entre la seducción y la polémica, expresión de la poderosa tensión entre la belleza y la perturbación”. (1)

El arte del Ferrari en los años ’60 propone un modo de exorcizar la desnudez de la letra de toda conexión semántica por aquel intento de mostrárnoslo en su cruda belleza, en la pura rivalidad narcisista del yo al otro, en este caso, de la letra como Arte, frente al Otro de la Religión, allí donde la omnipotencia desconocida de ese Otro intimidante puede asumir la forma de la Mantis Religiosa: la madre devoradora de afiladas fauces, cara a la imaginación de Lacan y de los surrealistas. A esa angustia Lacan la llama “la opresión indecible”. (2) 
De regreso a Buenos Aires desde el exilio político, desde el Conceptualismo enfrenta el verticalismo de un Cristianismo feroz e intolerante. A la semantis religiosa que a todo le da sentido, como dice Lacan respecto a la Iglesia Católica (3), antepone la escritura asemántica. Semantis y asemantis en una esgrima por el dominio del corte, de la alusión, del happening, de la sorda discusión representativa de un arte miliar llamado a pulverizar los mecanismos del autoritarismo, allí donde, como cabeza de Hidra aparezca: militarismo, misoginia, publicidad, crímenes políticos, moralina, falso pudor sexual.

Esta resolución se manifiesto en 2004, en el desparpajo alegre y vital frente al escándalo de la censura religiosa in crescendo a la libre expresión de su arte (4), así como su defensa de la obra Savon de corps de la artista Nicola Constantino, calificada injustamente de “antisemítica”, por alusiones trasnochadas al Holocausto, sin fundamento alguno. En alusión a los crímenes de la religión y al verdadero antisemitismo en el arte, Ferrari comentaba: “Estamos volviendo a la Edad Media […] Bertrand Russel tenía razón cuando dijo que la religión es una fuerza del mal”.(5)Esa figura sin objeto que es la angustia obsesiona al artista que no tiene otro modo de responder al deseo del Otro sino disociando, desacralizando, descontextualizando la imagen sustituyéndola por la nuda letra o el anuda-miento (grafemas en cadena y mentís del autor) concatenada de la escritura. Desliz que por efecto de la angustia producida por la religión como mal inasible puede ser llamado herejía. Se trata de una postura ética y política que emana del agon con la angustia de ese "Che vuoi?": "¿qué quieres?". … "¿qué me quiere?" del Grafo del Deseo que opera desde el Otro la castración. (6)

Ticio Escobar, curador y crítico de arte paraguayo, en un reciente artículo de homenaje, pondera así la operación Ferrari en la encrucijada Arte-Religión: “Se sabe que, fuertemente pertrechada en torno a una posición política, la obra de Ferrari se constituye en un documento constante de denuncia contra la injusticia, el autoritarismo y la discriminación. Aunque ocurran paralelamente a la escena de su obra más directamente involucrada en esa denuncia, las escrituras imposibles de Ferrari se encuentran cargadas por la misma energía que mueve su indignado alegato en contra de toda forma de abuso y represión. Por más directas que sean las imágenes que lo expresen, esa radical postura suya de rechazo nunca debe ser leída en forma literal: siempre resta un remanente reacio al símbolo; lo que excede en su demasía el poder de toda forma. Y siempre queda, por eso, abierto un trecho de falta: el lugar desde donde opera la diferencia.” (7)

Lo angustiante de ser un enigma para el deseo del otro acorrala, acecha, himnotiza, embeleza. Pero al mismo tiempo, se resuelve decorosamente por la salida al arte: en ese desdibujado escape se escabulle toda la tensión del genio que no cesa sino con la muerte. Aclaro que la angustia no es la fuente única del genio. Es el escalofrío propio de una neurosis educada para responder a esa esfinge que se nos presenta en el camino con su enigma entre jodida y permisiva por la aduana de la vida. 

La intimidación del vacío del papel en blanco por escribir encuentra analogía en la angustia sin objeto, similar al concepto por representar en la plástica, cuando lo que no cesa de escribirse insiste en el hueco de la falta. El sujeto emerge una y otra vez como falla en la estructura y aquí pongo en conexión toda la metáfora del Arte con ese furioso garrapateo que no cesa de nombrar la cosa, todavía insatisfecho en el punto final. Lo real de la experiencia no se circunscribe totalmente a la significación, queda un resto. Desde el más humilde escrito sin pretensiones literarias hasta la más elaborada engañifa del sentido (revestimientos de figuras retóricas, neologismos, arquitecturas lógicas insólitas o laberínticas), el psicoanálisis descubre que el objetivo no es el deseo de comunicar algo, sino la imposición misma del enigma après coup de la letra, el cual pide ser interpretado. Marcelo Ale, introduce su libro hablando del inconsciente a partir de Freud: “La máquina de escribir jeroglíficos” (8), como aquel aparato del deseo que no se satisface en el escrito, sino en la sensación de un avance o plus de goce sobre el sentido, hacia la pura apuesta por el enigma. Ese enigma apunta al inconsciente como escritor. Así, el acontecimiento de la escritura no es obligatorio ni necesario al acto de la lectura. La contingencia de la lectura refuerza el aserto de Lacan que sitúa el acto de la lectura como un efecto transgresor y modificador del sujeto. La desconexión entre la gratuidad y la oferta de la escritura y los efectos de significación que impactan, seducen y reconstruyen el sentido están del lado del lector. 

Al menos es esto lo que provoca un texto psicoanalítico –nos lo recuerda Enrique Acuña (9)– crea ecos, resonancias, paroxismos de sentido en el cuerpo que remiten a una experiencia de corte y reinscripción que genera un texto otro, no un simple comentario exegético. Lacan concluye que el psicoanálisis no es una hermenéutica, cuando advierte sobre el gran malentendido que hay sobre el dispositivo, que no es el analista el intérprete fiel de las formaciones del inconsciente, sino el mismo analizante. La subversión del psicoanálisis no está entonces en la genialidad de la teoría, sino en la conquista de una nueva transmutación subjetiva. Escribir teoría en psicoanálisis comporta una nueva lectura de la experiencia analítica, de los efectos subjetivos de su praxis, sin veladas pretensiones de generalización científica. Sin ser fin de análisis sobrelleva ese gesto triunfal de no sucumbir en la angustia, sino apostar a futuro por el decir en sus flancos descuidados, atravesando fantasmas, bordeando el a del deseo irreductible ya sea, en el triunfo sobre el ardid de un deseo otro desconocido o en el relevo del próximo enigma subjetivo.

Celebro la publicación nº 14 de Conceptual, como la decantación y progresión de un trabajo articulado y lógico en el espíritu de la experiencia analítica.
Posadas (Mnes.) – Argentina, 19/10/2013


Osvaldo Gómez Lez: (Asunción del Paraguay, 1968). Prof. Lic. en Filosofía. Miembro y fundador de APPA - Asociación Psicoanalítica Paraguaya Arandu. Presidente del CIF - Centro de Investigaciones en Filosofía del Paraguay. Docente, ensayista e investigador. E-mail: ogymagog@gmail.com

Notas:

(1) Andrea Giunta (Comp.),El caso Ferrari. Arte, censura y libertad de expresión en la retrospectiva de León Ferrari en el Centro Cultural Recoleta 2004-2005. Ed. Licopodio, Buenos Aires,2008. Citado en: http://www.artishock.cl/2013/07/leon-ferrari-1920-2013/
(2) Jacques Lacan, Seminario 9. La Identificación. Clase 16 del 4 de Abril de 1962.
(3) Jacques Lacan, El triunfo de la religión: precedido de Discurso a los católicos. Buenos Aires, Paidós, 2005.
(4) Biografía en http://www.leonferrari.com.ar/index.php?/info2/bio/ (cf. Andrea Giunta Op. Cit.).
(5) León Ferrari. “Los crímenes, el arte y la religión” en Ñ Revista de Cultura del diario Clarín. Buenos Aires. Año II - Nº 59 del 13 de noviembre de 2004. pp. 52-53.
(6) Jacques Lacan, Seminario10. La Angustia. Clase 1 del 14 de Noviembre de 1962. Buenos Aires, Paidós, 2006.
(7) Fragmento de un artículo de Ticio Escobar sobre Ferrari, escrito para el Museo Blanton, de Austin, USA. Publicado en el Correo Semanal del diario Ultima Hora - Paraguay del 3 de Agosto del 2013. Consultado on-line en http://www.portalguarani.com/106_ticio_escobar/21029_acerca_de_una_obra_de_leon_ferrari__texto_de_ticio_escobar.html
(8) Marcelo Ale, Pasión y encanto en la experiencia analítica. La Plata, el ruiseñor del Plata, 2010. p.14.
(9) Enrique Acuña, Resonancia y silencio. Psicoanálisis y otras poéticas. La Plata, EDULP, 2009.



Pre-textos hacia las VIII Jornadas Anuales de la APM: “Función de la Angustia: la orientación hacia el síntoma” Por Rodrigo Cibils


Pre-textos

Hacia las VIII  Jornadas Anuales de la Asociación de Psicoanálisis de Misiones

ANGUSTIA SIGLO XXI
-CUANDO EL TRAUMA AGUJEREA EL IDEAL-

Viernes 18 y Sábado 19 de Octubre
Museo“Juan Yaparí” (Sarmiento Nº 319 Posadas, Misiones)


Función de la Angustia: la orientación hacia el síntoma (*)

Por Rodrigo Cibils



En torno a la “Función de la angustia”, podríamos ubicar la palabra “función” en la enseñanza de Lacan desde un comienzo. En una conferencia titulada “Funciones: de la causa al sinthome” (1), Enrique Acuña se refiere a la escritura matemática de función: “f(x)”, donde la “x” como un elemento vacío permite introducir un desplazamiento de la significación, la cual no se agota en un enunciado, quedando siempre un resto. De este modo, la función será relativa a la variable, es decir, a la intencionalidad del deseo del que habla.     

En “Sobre la justificación de separar de la neurastenia un determinado síndrome en calidad de neurosis de angustia” (1895), uno de los primeros textos referidos a la angustia, Freud modifica y separa a la neurosis de angustia de la neurastenia, aísla esa entidad nosológica que las había ubicado juntas en un texto anterior de 1894, en “Neuropsicosis de defensa” bajo el nombre de “Neurosis Actuales”. En el primer texto mencionado, Sigmund Freud señala que el cuadro de neurosis de angustia se constituye alrededor de un síntoma cardinal: la angustia. La define como “el resultado de la transformación de una tensión sexual somática que no llega a adquirir el estatuto de estímulo psíquico” (2), es decir, que no se transforma en libido. Pone el énfasis en tomar a la angustia libremente flotante, sin ligazón a una representación, podríamos decir que lo predomina aquí es una noción de angustia como un puro resto, “quantum intramitable” sin función operativa alguna, resaltando que aparece en este tiempo como algo ajeno al sujeto (da el ejemplo del coito interruptus en las mujeres-sin responsabilidad alguna-soportan pasivamente). 

Aquí Freud no se puede separar de la creencia e idea generalizada que considera a la angustia como una señal con la función adaptativa de señalar lo peligroso para el organismo. Sostiene la oposición entre angustia realista y angustia neurótica, oposición que se mantiene hasta “Inhibición, síntoma y angustia”.

Es interesante encontrar en este texto de Freud de 1895, una descripción y enumeración de síntomas físicos de lo que actualmente se llama “Panic Attack”, pretendiéndose para esta etiqueta una plaga propia de esta época. Freud hace una descripción detallada de síntomas físicos “equivalentes del ataque de angustia”, a la que se le asocia (al ataque de angustia) con actividad cardiaca, palpitaciones, arritmia, taquicardia, perturbaciones de la respiración, oleadas de sudor, temblores y estremecimientos, terror y temor nocturno, entre otros. Si ponemos en tensión lo descripto por Freud con los síntomas descriptos por el DSM IV sobre el “ataque de pánico” veremos que no habría diferencia alguna.

En la “Interpretación de los sueños” de 1900, se produce un viraje en la forma de concebir a la angustia. Si decíamos en el texto anterior que Freud ubicaba a la angustia como algo ajeno al sujeto, en este texto sobre los sueños gira en torno a que la angustia surge tras la represión. Al reprimirse una moción pulsional, la representación pasa al inconsciente sometiéndose a sus leyes, y el afecto se suprime, se desplaza o se transforma en otro afecto, en angustia específicamente. Lo fundamental que hay que destacar de este salto en Freud, es que si decimos que si hay angustia es porque hubo represión, esto implicaría decir que allí hay un sujeto.  

En “Inhibición, síntoma y angustia” se va orientando progresivamente a formular el papel de la angustia como señal ante la pulsión, vivida como un peligro en la neurosis. Y siguiendo esta línea, Freud afirma que lo que ahora pasa a un primer plano es la relación de la angustia con los síntomas. 

En la actualidad, en torno a la angustia, se genera una tensión entre el psicoanálisis y las nuevas ciencias y técnicas, entre ellas las TCC, haciendo pareja con la angustia pero manteniendo la cuestión de una experiencia sin sujeto (desconectan al sujeto del lenguaje). Aquí hay un punto de tensión, donde hay que ubicar a la experiencia de un análisis como una experiencia que introduce al sujeto en su determinación inconsciente, opuesta a las TCC y a la medicalización donde se produce “el robo del sujeto de la experiencia”, ubican a la angustia y la transforman siguiendo una política de restar la causa del efecto. Ante esto, la política del psicoanálisis es diferente, toma a la angustia y al síntoma con un sesgo no deficitario, sino respuestas con función especifica.

En el psicoanálisis la angustia tiene una “función operativa”, y se trasforma en un análisis en un puente que conduce a otra cosa. Por la experiencia de un análisis hay un desembarco de la angustia en un síntoma.

(*) Escrito a partir de la 4° Clase del Curso Breve: “¿Qué nos orienta? Síntoma y angustia en la clínica psicoanalítica”, desarrollado en la Asociación de Psicoanálisis de Misiones, verano del 2013. 

Notas:

(1) Acuña, Enrique. “Funciones: de la causa al sinthome”. Intervención en el XI COLOQUIO DE MODULOS DE INVESTIGACION DE LA Asociacion de Psicoanalisis de La Plata. Noviembre de 2005. Publicado en “Microscopia N°51”-Diciembre de 2005.
(2) Freud, Sigmund. “Sobre la justificación de separar de la neurastenia un determinado síndrome en calidad de neurosis de angustia” (1895). Volumen III. Amorrotu Editores. Bs.As., 1991.

Bibliografía:

• Acuña, Enrique. “Funciones: de la causa al sinthome”. Intervención en el XI COLOQUIO DE MODULOS DE INVESTIGACION DE LA Asociación de Psicoanálisis de La Plata. Noviembre de 2005. Publicado en “Microscopia N°51”-Diciembre de 2005.
• Ale, Marcelo. La dimensión semántica de la angustia. En “Pasión y encanto en la experiencia analítica”. 1ra. Edición. El ruiseñor del Plata-Ediciones de la Asociación de Psicoanálisis de La Plata. La Plata. 2010. 
• Freud, Sigmund. Sobre la justificación de separar de la neurastenia un determinado síndrome en calidad de neurosis de angustia (1895). Volumen III. Amorrortu Editores. Bs.As., 1991.
• Freud, Sigmund. La interpretación de los sueños (1900). Volumen IV. Amorrortu Editores. Bs.As., 1991.
• Freud, Sigmund. Inhibición, síntoma y angustia (1926). Volumen XX. Amorrortu Editores. Bs.As., 1992.



Pre-textos hacia las VIII Jornadas Anuales de la APM: "La época del trauma idealizado" Por Lorena Danieluk


Pre-textos

Hacia las VIII  Jornadas Anuales de la Asociación de Psicoanálisis de Misiones

ANGUSTIA SIGLO XXI
-CUANDO EL TRAUMA AGUJEREA EL IDEAL-

Viernes 18 y Sábado 19 de Octubre
Museo“Juan Yaparí” (Sarmiento Nº 319 Posadas, Misiones)


La época del trauma idealizado

Por Lorena Danieluk



Mas yo que no estoy hecho para traviesos deportes ni para cortejar a un amoroso espejo; yo que con mi burda estampa carezco de amable majestad para pavonearme ante una ninfa silenciosa; yo cercenado de esa bella proporción,
arteramente despojado de encantos por la Naturaleza,
deforme, inacabado, enviado antes de tiempo al mundo que respira; a medias terminado
Y tan renqueante y falto de donaire
que los perros me ladran cuando me paro ante ellos;
(. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . )
y pues que no puede actuar como un amante
frente a estos tiempos de palabras corteses,
estoy resuelto a actuar como villano
y odiar los frívolos placeres de esta época.
Monologo de introducción de Ricardo III de Shakespeare. Freud S. “Algunos tipos de carácter dilucidados por el trabajo psicoanalítico” Tomo XIV, Pag. 321.


Freud trabaja esta cuestión en este texto de 1916, ejemplifica, refiriéndose a Ricardo III, a los estados que denomina “excepciones”, son sujetos que consideran haber sufrido lo suficiente, no soportan ningún otro requerimiento de la vida sino más bien esperan un resarcimiento. En este caso, justifica el hecho de no poder amar, y por lo tanto su odio y maldad por su defecto físico inmodificable.
P. L. Assoun, en “El perjuicio y el ideal – hacia una clínica social del trauma-” se refiere a la época actual destacando en ella la figura del perjuicio como modelo de la enfermedad de la cultura. Considera a su vez que la pregunta por el perjuicio se halla en el origen del psicoanálisis como centro mismo, traumático, de lo originario infantil. En el origen siempre encontramos esta cuestión de un perjuicio que alguien inflige a un niño, alguien considerado o tenido por padre es la causa de la “adulteración”.
Enrique Acuña, en su texto “Dialectica del perjudicado y el prestador” refiere que “el perjudicado es una figura de la segregación social mientras que “los de Excepción” son irreductibles al análisis mismo, a partir de un rasgo identificatorio al que no se renuncia en tanto es un carácter, un modo de gozar” piensa una especie de boda en donde la pareja perjudicado-prestador produce en su necesidad un tercero que es un excedente (plus-de-goce).

Lo cierto es que cada época le da su impronta a esta pregunta sin tiempo (pregunta por el perjuicio). El resultado es una posición subjetiva que se organiza en torno al sentimiento del perjuicio y que por lo tanto tiene que quejarse y exigir una reparación.

Encontramos aquí el meollo de la cuestión, algunas palabras que funcionan como Destino necesario, algo escrito. El perjuicio entendido como daño que merece resarcimiento.

El trauma idealizado, es pensar que en el lugar del ideal social se halla el trauma precisamente como daño, tenemos por lo tanto un universo de sujetos dañados que demandan ser comprendidos y remendados en su dolor.

Pues bien, encontramos también, y esto lo explica muy bien Enrique Acuña, en el texto antes citado, una especie de acuerdo entre lo que se presenta como malestar de la civilización y las prestaciones que se ofrecen como reparación, de este modo rápidamente podemos decir que para que existan las prestaciones tienen que existir sujetos perjudicados.

Promover la salud para todos, como ideal social, como norma que organiza, termina siendo un motivo que empuja a disponer de los medios necesarios para llevar a la gente a ese ideal, alcanzar por lo tanto la salud.
Si el aparato social debe captar el “daño” es necesario también que lo nombre con términos que posibiliten su abordaje, de ese modo surgen entonces terminologías tales como depresión, ataques de pánico, fobias, etc. - nuevas clasificaciones -.

Me interesa, pensar entonces con esa brújula, lo local. Con la resonancia de algunas publicaciones en el diario Clarín, mas precisamente en la Revista Ñ, donde se acusa a los psicoanalistas de no atender a lo social, de estar aislados en el consultorio.

Entonces, la ciudad que habitamos, que por cierto está inserta en una provincia que a su vez forma parte del mapa de un país.
En el recorrido por algunos textos de autores locales, pude leer lo siguiente: Teresa Warenycia escribe “Posadas des Memorial” en donde refiere cierta desmemoria y trata apelando a las imágenes fotográficas de construir un memorial, “Historia de Posadas”, escrito por Etorena y Freaza, en donde se puede leer cierta idea de que Posadas se presenta como lugar que posibilito que cada quien encontrara su lugar (en 1869).
Un punto opaco de lo local, es la relación de los ciudadanos posadeños con los Pueblos Originarios ¿ligados o des ligados?.
Hay en la actualidad una reivindicación de los derechos de los Pueblos Originarios, como así también de su cultura. Desde el estado y a partir del 2003 se planteo un cambio de paradigma, en donde se tratara de reconocer, promover y proteger los derechos humanos como un punto nodal para pensar políticas públicas. Este nuevo paradigma desde donde se van a pensar y efectuar las cosas, se denomina Intercultaralidad.

Considero que la posibilidad y apuesta del psicoanálisis se encuentra cuando puede captar cual es ese elemento disonante, es decir que no pierde de vista el hecho de que lo social al plantear el para todos como deber, no sabe que alguien puede no querer eso; Freud lo denomino pulsión de muerte o más allá del principio de placer.
Es importante plantear la cuestión del trauma en psicoanálisis en tanto interesa cómo alguien puede estar afectado por un hecho, que da lugar a distintos síntomas que afectan su vida.

Distinguiendo a la vez el ideal como ideal social, del ideal que puede estar funcionando para cada quien en su vida privada, cuestión que solo podrá hacerse visible en el dispositivo analítico y ya no en la masa. Si alguien accede a hablar y escucharse.-

Bibliografía consultada:

* Acuña, Enrique. El viejo mundo nuevo- la sociedad del acto analítico - En apm-blog.blogspot.com
* Acuña, Enrique. Dialéctica del perjudicado y el prestador. En  e- textos de www. aplp..org. ar
* Assoun, Paul Laurent. El perjuicio y el ideal – hacia una clínica social del trauma-.Edit. Nueva Visión.
* Etorena, Alba Celina – Freaza, José Carlos. “Historia de Posadas” – desde sus orígenes hasta la actualidad- V. 1. Posadas, Misiones, Argentina. Año: 2010.
* Freud, Sigmund. Algunos tipos de carácter dilucidados por el trabajo psicoanalítico. Tomo XVI. Amorrortu.
* García, Germán, Actualidad del trauma. Curso breve enero 2004. Editorial Grama.