
De patéticos y entusiastas -poética y política en psicoanálisis - Por Enrique Acuña
De patéticos y entusiastas
-poética y política en psicoanálisis-
-poética y política en psicoanálisis-
La catarsis es ahí el apaciguamiento obtenido a partir de cierta música
de la cual Aristóteles no espera ni cierto efecto ético
ni tampoco cierto efecto práctico, sino el efecto del entusiasmo.
Jacques Lacan (1959)
de la cual Aristóteles no espera ni cierto efecto ético
ni tampoco cierto efecto práctico, sino el efecto del entusiasmo.
Jacques Lacan (1959)
La comparación entre la experiencia trágica en la Poética aristotélica con la experiencia analítica -tal como la realiza Lacan en ese Seminario- implica distinguir diferentes finalidades del logos como potencia creadora del lenguaje. El entusiasmo, como resultado de la transformación curadora del pathos, será tanto una pretensión de saber como efecto final común a ambas experiencias.
Poética y Política en Aristóteles y Freud
Releyendo la Poética desde la perspectiva de Lacan encontramos que es la Katharsis el procedimiento que permite transformar una representación primera (R1) –la obra trágica- al pasar por un público que interpreta con su representación fantasmática (R2). Lejos de la abreacción fisiológica de Breuer, se trata de una purificación de las pasiones al producirse una comunión teatral entre el personaje de la tragedia y la Mímesis (imitación) que realiza el espectador. En ese circuito se liberan los afectos de temor y conmiseración.
Cito: «La tragedia es, pues, imitación de una acción elevada y completa, que posee una medida: con un lenguaje sazonado (agradable) con cada una de las especies, por separado en las distintas partes; actuando y no por medio de una narración; y que a través de la conmiseración y el temor, produce la purificación de esos afectos.» (1)
En toda tragedia hay seis partes constitutivas: el mito o trama, los caracteres, la elocución, el pensamiento o ideología, el espectáculo y el canto musical.
Si bien la música parece secundaria, interviene en la voz del coro que representa la doxa, la opinión común, el bien de la ciudad. El coro escande su síncopa melódica en las intervenciones que comentan al héroe o lo sancionan. Es recién en Política donde Aristóteles subraya la inducción de los «cantos entusiásticos» que funcionan como terapéutica, dando serenidad para la educación: «el justo medio, lo conveniente y lo posible. Quienes están poseídos por ese movimiento del alma parecen lograr su medicina.» (2)
Freud, sin embargo, introduce el goce como causa del mal trágico. En «Personajes psicopáticos del teatro» (texto de 1904, que guardaba el crítico musical Max Graf y que es editado recién en 1942) ubica la función del drama en la katharsis con la misma eficacia que el mecanismo del chiste y lo cómico. La identificación del espectador genera placer porque «es otro y no él», subrayando la «satisfacción masoquista» que se despierta en la piedad. Esta consideración del mal lo aleja a Freud de cualquier psicodrama.
Estas son reglas para los dramaturgos tanto como para los políticos o los amarillismos mediáticos de nuestra época: un cálculo de los resortes inconscientes de la masa en una combinatoria justa de lo bello, la harmonía y el mytho. Pero solo si es arte el objeto debe dejar un cierto equívoco, un vacío alrededor del cual se apegue lo reprimido de cada espectador.
Luego compara el error propio del héroe trágico –no sabe su destino- con el neurótico que en su hazaña remeda la eficacia del deseo reprimido. Freud recuerda a Hamlet como héroe moderno, rebelándose al destino del que ya sabe demasiado por la voz del padre, a diferencia de la ignorancia de Edipo. (3)
En su Curso «La clínica y el lenguaje de las pasiones» (1999), Germán García comentando este tópico oponía las operaciones: «Aristóteles dice que a través de la catarsis se apacigua, pero Freud conecta la catarsis con una fuente sexual dice que a través de la catarsis aumenta la excitación. Es interesante porque son dos versiones del psicoanálisis. El psicoanálisis contenedor que es apaciguar a la gente y el psicoanálisis incitante. Uno puede imaginar en Aristóteles el modelo obsesivo y en Freud, el histérico. Dice: vamos a hacer que sus pasiones reprimidas aparezcan, se excite y se libere de ellas, no en principio.»
El circuito de transformaciones del sentido de la imagen y la satisfacción liberada se puede figurar así:
a) Poética
Poética y Política en Aristóteles y Freud
Releyendo la Poética desde la perspectiva de Lacan encontramos que es la Katharsis el procedimiento que permite transformar una representación primera (R1) –la obra trágica- al pasar por un público que interpreta con su representación fantasmática (R2). Lejos de la abreacción fisiológica de Breuer, se trata de una purificación de las pasiones al producirse una comunión teatral entre el personaje de la tragedia y la Mímesis (imitación) que realiza el espectador. En ese circuito se liberan los afectos de temor y conmiseración.
Cito: «La tragedia es, pues, imitación de una acción elevada y completa, que posee una medida: con un lenguaje sazonado (agradable) con cada una de las especies, por separado en las distintas partes; actuando y no por medio de una narración; y que a través de la conmiseración y el temor, produce la purificación de esos afectos.» (1)
En toda tragedia hay seis partes constitutivas: el mito o trama, los caracteres, la elocución, el pensamiento o ideología, el espectáculo y el canto musical.
Si bien la música parece secundaria, interviene en la voz del coro que representa la doxa, la opinión común, el bien de la ciudad. El coro escande su síncopa melódica en las intervenciones que comentan al héroe o lo sancionan. Es recién en Política donde Aristóteles subraya la inducción de los «cantos entusiásticos» que funcionan como terapéutica, dando serenidad para la educación: «el justo medio, lo conveniente y lo posible. Quienes están poseídos por ese movimiento del alma parecen lograr su medicina.» (2)
Freud, sin embargo, introduce el goce como causa del mal trágico. En «Personajes psicopáticos del teatro» (texto de 1904, que guardaba el crítico musical Max Graf y que es editado recién en 1942) ubica la función del drama en la katharsis con la misma eficacia que el mecanismo del chiste y lo cómico. La identificación del espectador genera placer porque «es otro y no él», subrayando la «satisfacción masoquista» que se despierta en la piedad. Esta consideración del mal lo aleja a Freud de cualquier psicodrama.
Estas son reglas para los dramaturgos tanto como para los políticos o los amarillismos mediáticos de nuestra época: un cálculo de los resortes inconscientes de la masa en una combinatoria justa de lo bello, la harmonía y el mytho. Pero solo si es arte el objeto debe dejar un cierto equívoco, un vacío alrededor del cual se apegue lo reprimido de cada espectador.
Luego compara el error propio del héroe trágico –no sabe su destino- con el neurótico que en su hazaña remeda la eficacia del deseo reprimido. Freud recuerda a Hamlet como héroe moderno, rebelándose al destino del que ya sabe demasiado por la voz del padre, a diferencia de la ignorancia de Edipo. (3)
En su Curso «La clínica y el lenguaje de las pasiones» (1999), Germán García comentando este tópico oponía las operaciones: «Aristóteles dice que a través de la catarsis se apacigua, pero Freud conecta la catarsis con una fuente sexual dice que a través de la catarsis aumenta la excitación. Es interesante porque son dos versiones del psicoanálisis. El psicoanálisis contenedor que es apaciguar a la gente y el psicoanálisis incitante. Uno puede imaginar en Aristóteles el modelo obsesivo y en Freud, el histérico. Dice: vamos a hacer que sus pasiones reprimidas aparezcan, se excite y se libere de ellas, no en principio.»
El circuito de transformaciones del sentido de la imagen y la satisfacción liberada se puede figurar así:
a) Poética
MIMESIS
(R1) ----->(coro)------> (R2)------> temor/compasión (Aristoteles)
KATHARSIS
--------->SATISFACCIÓN (Freud)
(R1) ----->(coro)------> (R2)------> temor/compasión (Aristoteles)
KATHARSIS
--------->SATISFACCIÓN (Freud)
b) Política
1- Identificación-placer estético: Ideal/ imagen i(a) (mass-media)
2– Vacío de R1 (arte)
3- Entusiasmo: pretensión / S2 (psicoanálisis)
El deseo puro y el brillo de Antígona
No resumiré aquí la obra, sino porque a Lacan le interesa esta pieza de Sófocles para ubicar dos intereses del psicoanálisis:
1) La función de la tragedia como katharsis en tanto atravesamiento del plano imaginario en el «brillo de Antígona» y el franqueamiento de las barreras del Bien y lo Bello.
2) Antígona como justiciera reintroduce la excepción de su propio bien, familiar y particular, por sobre el Bien de la ciudad universal. La acción trágica se instala «entre dos muertes» (Sade) para ubicar su propio «punto de mira del deseo» logrando un «deseo puro». No es un caso como exemplum sino una posición de saber sobre el deseo al fin de la experiencia analítica.
En esa cuestión, la depuración pasional que subraya Aristóteles, no es sin la consecuencia de un efecto de entusiasmo que supera el estado de patetismo inicial. Comentando la Política agrega: «Pero no todo el mundo alcanza esos estados de entusiasmo, aún cuando ser susceptible a ellos en alguna medida está al alcance de todos. Existen otros, los pathétikoí, en oposición a los enthousiastikoí. Al alcance de los primeros, está el ser presa de esas pasiones, principalmente la compasión y el temor. Pues bien, también a ellos cierta música, podría pensarse en la música que está en juego en la tragedia, donde desempeña su papel, les aportará igualmente una catarsis, un apaciguamiento mediante el placer, agrega Aristóteles, dejándonos nuevamente con un interrogante acerca de qué querrá decir placer.» (4)
Es decir, se generan dos razas de discurso: el patético, sufriente, y el entusiasta que hace algo con su patema, su matemática del sufrimiento, pretendiendo el saber. Es lo que recupera Remo Bodei de Spinoza y en otros términos de Hobbes en el uso político del temor en los discursos que prometen felicidad. (5)
F. Regnault señala una triple extensión del término Katharsis: una purgación ritual médica, una estética narrativa y otra extensión cultural en la actualidad del cine y la televisión. El uso político de los mass-media genera ese efecto de mostración y de identidades miméticas donde la estética anula la ética. Un reality-show no es el «deseo visible» en el sentido de un equivoco que genera la curiosidad entusiasta. Un medio masivo puede causar cierta catarsis del espectador, su lágrima, su piedad, vergüenza, etc., pero esos signos no empujan necesariamente a la pretensión de saber. (6)
El entusiasta usa su «potencia adivinatoria», potencial que implica que no se identifica a decir la verdad. Mientras que el revolucionario, el humanista y el filósofo del ser están del lado de los hombres de la verdad. Algunos de nosotros fuimos alguna vez, no pretenciosos de la verdad sino hombres de la verdad; la juventud es eso, el revolucionario estuvo alguna vez en cualquiera de nosotros.
Se trata entonces de situar la geometría de ese entusiasmo con su centro de aspiración del deseo. Lo «puro» no es más que un centro de gravedad que hace que alguien tome posición de un punto de mira. Ese alguien se vuelca a la política del deseo, deja su patema de lado, su síntoma sostenido por un fantasma que la ficción despertó, y logra este punto de mira que es su propio decir.
(*) Escrito a partir de una intervención del XVI Coloquio de Módulos de investigación titulado «La política del psicoanálisis en su centenario», organizado por la Asociación de Psicoanálisis de La Plata, 17 de diciembre de 2010. Desgrabación: Sebastián Ferrante.
Notas
(1) Aristóteles: Poética. Capitulo VI .Ed. Colihue, Bs. As. 2004. Pág. 43-44. Traducción y notas Eduardo Sinnot . y Aristóteles. Poética. Cap. VI. Ed. Aguilar, Madrid, 1982. Pág.1118. Traducción y Estudio preliminar de F. Samaranch. (comparar)
(2) Aristóteles: Política. Libro VIII. cap.VII. Obras completas. Ed. Aguilar.
(3) Regnault, François: Hamlet o el extravío del héroe moderno. Rev. Freudiana Nª8. Barcelona, 1992.
(4) Lacan, J.: El Seminario Libro VII. La ética del psicoanálisis. «La esencia de la tragedia». EL brillo de Antígona. Pág. 296. Ed. Paidós, 1988.
(5) Bodei, Remo: Geometría de las pasiones. Miedo, esperanza, felicidad: filosofía y uso político. Ed. FCE, México, 1995.
(6) Regnault, François: La catarsis según Lacan. El deseo visible -Conferencia en la E.N.S., 2010. Video en:
http://www.diffusion.ens.fr/video_inc.php?video=2010_06_05_regnault.mov
1- Identificación-placer estético: Ideal/ imagen i(a) (mass-media)
2– Vacío de R1 (arte)
3- Entusiasmo: pretensión / S2 (psicoanálisis)
El deseo puro y el brillo de Antígona
No resumiré aquí la obra, sino porque a Lacan le interesa esta pieza de Sófocles para ubicar dos intereses del psicoanálisis:
1) La función de la tragedia como katharsis en tanto atravesamiento del plano imaginario en el «brillo de Antígona» y el franqueamiento de las barreras del Bien y lo Bello.
2) Antígona como justiciera reintroduce la excepción de su propio bien, familiar y particular, por sobre el Bien de la ciudad universal. La acción trágica se instala «entre dos muertes» (Sade) para ubicar su propio «punto de mira del deseo» logrando un «deseo puro». No es un caso como exemplum sino una posición de saber sobre el deseo al fin de la experiencia analítica.
En esa cuestión, la depuración pasional que subraya Aristóteles, no es sin la consecuencia de un efecto de entusiasmo que supera el estado de patetismo inicial. Comentando la Política agrega: «Pero no todo el mundo alcanza esos estados de entusiasmo, aún cuando ser susceptible a ellos en alguna medida está al alcance de todos. Existen otros, los pathétikoí, en oposición a los enthousiastikoí. Al alcance de los primeros, está el ser presa de esas pasiones, principalmente la compasión y el temor. Pues bien, también a ellos cierta música, podría pensarse en la música que está en juego en la tragedia, donde desempeña su papel, les aportará igualmente una catarsis, un apaciguamiento mediante el placer, agrega Aristóteles, dejándonos nuevamente con un interrogante acerca de qué querrá decir placer.» (4)
Es decir, se generan dos razas de discurso: el patético, sufriente, y el entusiasta que hace algo con su patema, su matemática del sufrimiento, pretendiendo el saber. Es lo que recupera Remo Bodei de Spinoza y en otros términos de Hobbes en el uso político del temor en los discursos que prometen felicidad. (5)
F. Regnault señala una triple extensión del término Katharsis: una purgación ritual médica, una estética narrativa y otra extensión cultural en la actualidad del cine y la televisión. El uso político de los mass-media genera ese efecto de mostración y de identidades miméticas donde la estética anula la ética. Un reality-show no es el «deseo visible» en el sentido de un equivoco que genera la curiosidad entusiasta. Un medio masivo puede causar cierta catarsis del espectador, su lágrima, su piedad, vergüenza, etc., pero esos signos no empujan necesariamente a la pretensión de saber. (6)
El entusiasta usa su «potencia adivinatoria», potencial que implica que no se identifica a decir la verdad. Mientras que el revolucionario, el humanista y el filósofo del ser están del lado de los hombres de la verdad. Algunos de nosotros fuimos alguna vez, no pretenciosos de la verdad sino hombres de la verdad; la juventud es eso, el revolucionario estuvo alguna vez en cualquiera de nosotros.
Se trata entonces de situar la geometría de ese entusiasmo con su centro de aspiración del deseo. Lo «puro» no es más que un centro de gravedad que hace que alguien tome posición de un punto de mira. Ese alguien se vuelca a la política del deseo, deja su patema de lado, su síntoma sostenido por un fantasma que la ficción despertó, y logra este punto de mira que es su propio decir.
(*) Escrito a partir de una intervención del XVI Coloquio de Módulos de investigación titulado «La política del psicoanálisis en su centenario», organizado por la Asociación de Psicoanálisis de La Plata, 17 de diciembre de 2010. Desgrabación: Sebastián Ferrante.
Notas
(1) Aristóteles: Poética. Capitulo VI .Ed. Colihue, Bs. As. 2004. Pág. 43-44. Traducción y notas Eduardo Sinnot . y Aristóteles. Poética. Cap. VI. Ed. Aguilar, Madrid, 1982. Pág.1118. Traducción y Estudio preliminar de F. Samaranch. (comparar)
(2) Aristóteles: Política. Libro VIII. cap.VII. Obras completas. Ed. Aguilar.
(3) Regnault, François: Hamlet o el extravío del héroe moderno. Rev. Freudiana Nª8. Barcelona, 1992.
(4) Lacan, J.: El Seminario Libro VII. La ética del psicoanálisis. «La esencia de la tragedia». EL brillo de Antígona. Pág. 296. Ed. Paidós, 1988.
(5) Bodei, Remo: Geometría de las pasiones. Miedo, esperanza, felicidad: filosofía y uso político. Ed. FCE, México, 1995.
(6) Regnault, François: La catarsis según Lacan. El deseo visible -Conferencia en la E.N.S., 2010. Video en:
http://www.diffusion.ens.fr/video_inc.php?video=2010_06_05_regnault.mov
Módulo de Investigación “Actualidad de la clínica, respuestas a lo contemporáneo” - Comentario por Julieta Ríos
Módulo de Investigación:
Actualidad de la clínica, respuestas a lo contemporáneo
Responsable: Julieta Ríos. Asesor: Christian Gómez.
Actualidad de la clínica, respuestas a lo contemporáneo
Responsable: Julieta Ríos. Asesor: Christian Gómez.
El día jueves 17 de febrero tuvo lugar la primera reunión del Módulo de este año, retomando las investigaciones planteadas el año pasado.
Me propuse investigar la evolución de la noción de padre en las teorizaciones de Lacan, poniéndola en relación con las distintas clínicas que el mismo plantea a lo largo de su enseñanza, verificando que resulta orientativo situarnos a partir de los tres registros de lo imaginario, lo simbólico y lo real.
Para lo cual he tomado el texto de Markos Zafiropoulos, “Lacan y las ciencias sociales. La declinación del padre (1938-1953)”, donde el autor plantea que la tesis de Lacan sobre el padre ha sido influenciada por la sociología francesa a través de Durkheim principalmente y por el estructuralismo de Claude Levi-Strauss.
En ese recorrido nos encontramos que siguiendo a Durkheim, tenemos en Lacan un padre situado en el registro imaginario, a partir de la noción de “imago paterna” (1938); con Levi-Strauss se trata del padre simbólico de “Las estructuras elementales del parentesco” (1953). Y llegamos, a partir de 1964, con las consideraciones lacanianas sobre la angustia, a una noción generalizada del padre, la pluralización de los Nombres del Padre, el cual se presenta como el cuarto nudo que anuda en la estructura los tres registros, es decir que su función es unir. En este camino quedará por definir el estatuto del padre en el registro de lo real.
Las líneas e interrogantes que orientan esta investigación serían situar ¿qué es el padre? en la teoría psicoanalítica y a partir de esa noción determinar de qué clínica se trata y cómo nos conducimos en la misma a través de estos operadores teóricos.
Continuaremos trabajando en el módulo el seminario de Lacan “De los Nombres del Padre”.-
Próxima reunión: segundo miércoles de Marzo.
Me propuse investigar la evolución de la noción de padre en las teorizaciones de Lacan, poniéndola en relación con las distintas clínicas que el mismo plantea a lo largo de su enseñanza, verificando que resulta orientativo situarnos a partir de los tres registros de lo imaginario, lo simbólico y lo real.
Para lo cual he tomado el texto de Markos Zafiropoulos, “Lacan y las ciencias sociales. La declinación del padre (1938-1953)”, donde el autor plantea que la tesis de Lacan sobre el padre ha sido influenciada por la sociología francesa a través de Durkheim principalmente y por el estructuralismo de Claude Levi-Strauss.
En ese recorrido nos encontramos que siguiendo a Durkheim, tenemos en Lacan un padre situado en el registro imaginario, a partir de la noción de “imago paterna” (1938); con Levi-Strauss se trata del padre simbólico de “Las estructuras elementales del parentesco” (1953). Y llegamos, a partir de 1964, con las consideraciones lacanianas sobre la angustia, a una noción generalizada del padre, la pluralización de los Nombres del Padre, el cual se presenta como el cuarto nudo que anuda en la estructura los tres registros, es decir que su función es unir. En este camino quedará por definir el estatuto del padre en el registro de lo real.
Las líneas e interrogantes que orientan esta investigación serían situar ¿qué es el padre? en la teoría psicoanalítica y a partir de esa noción determinar de qué clínica se trata y cómo nos conducimos en la misma a través de estos operadores teóricos.
Continuaremos trabajando en el módulo el seminario de Lacan “De los Nombres del Padre”.-
Próxima reunión: segundo miércoles de Marzo.
Módulo de investigación: Los conceptos fundamentales del psicoanálisis - Comentario por Rocío Zacarchemeny & Germán Tor
Módulo de investigación:
Los conceptos fundamentales del psicoanálisis: Inconsciente-Repetición-Transferencia-Pulsión
Responsable: Germán Tor. Asesor: Christian Gómez
Comentario: Rocío Zacarchemeny & Germán Tor
Los conceptos fundamentales del psicoanálisis: Inconsciente-Repetición-Transferencia-Pulsión
Responsable: Germán Tor. Asesor: Christian Gómez
Comentario: Rocío Zacarchemeny & Germán Tor
El viernes 17 de diciembre 2010 se llevó a cabo la reunión del modulo de investigación “Los conceptos Fundamentales del Psicoanálisis: Inconsciente-Repetición-Transferencia-Pulsión”.
Causados por la lectura de la II Clase: “El inconsciente freudiano y el nuestro” de El Seminario, Libro XI: “Los conceptos fundamentales” y de la lectura de la primera clase del curso anual: “Del síntoma a la causa: el inconsciente” que dictó Christian Gómez en Asociación de Psicoanálisis de Misiones en el año 2.009, los que han sido utilizados como punto de partida para precisar la dificultad de hablar de conceptos fundamentales.
Tras éstas lecturas pudimos detenernos y precisar el uso que hace Lacan del término “hiancia”, quién la precisa como la función misma del inconsciente y, lo indica tanto como un vacío que como una ranura que se abre y se cierra, el inconsciente de ésta manera aparece como vacío y ranura. El primer sentido representa en sí la función de la causa y el segundo, nos orienta a otro orden, una ranura hacia otra cosa. Con lo que con el problema de la causa, lo que también se introducen son las siguientes preguntas: ¿Cómo orientarse en la clínica entendiendo que la causa es un vacío? ¿Qué consecuencias clínicas tiene afirmar que en el lugar de la causa hay un vacío? ¿Qué pasa si la ranura, nos permite llegar a otro orden, se mantiene cerrada?
La ranura hacia otra cosa nos lleva al orden de lo no realizado, Lacan nos señala entonces que ésta también puede ser articulada con lo que Freud denominó “el ombligo de los sueños” y con esto han surgido las siguientes cuestiones: ¿por qué y de qué manera el “ombligo de los sueños” de Freud permite representar la “hiancia” del inconsciente que indica Lacan? ¿De qué manera Freud encuentra en el hueco, en la ranura, en la hiancia, algo del orden de lo “no realizado”? ¿Qué quiere decir eso de lo “no realizado”? Las mismas nos llevarán a la lectura de la “Interpretación de los sueños” al capítulo titulado “El olvido de los sueños”.
Por otro lado, Lacan nos habla de un rechazo del concepto, con lo que en éste orden aparece otra dificultad en la aprensión de los conceptos fundamentales, si se produce éste rechazo estamos del lado de una aproximación infinita, por lo que nunca las palabras podrían alcanzar para establecer que es el inconsciente. Se introduce así la falta, que está presente en los conceptos como una discontinuidad en la significación. El vacio viene a ejemplificarnos éste rechazo del concepto dando lugar, justamente, al vacío en la significación.
La hiancia del inconsciente, señala Lacan, es lo olvidado del inconsciente freudiano y es lo que retoma y trabaja en este texto, señalando que las formas de “inconsciente” que han precedido y sucedido al “inconsciente freudiano” nada tienen que ver con éste. Planteada ésta problemática, Lacan propone retomar el camino que atravesó Freud para conceptualizar el inconsciente y es lo que nosotros, a través del modulo, nos proponemos retomar para poder discernir: ¿cuál es la diferencia del inconsciente freudiano y de los otros? Y de este modo poder aprehender la reelectura que del inconsciente freudiano presenta Lacan, teniendo presente la orientación clínica que se halla en su formulación conceptual. Esto nos llevará a los textos de Freud: “Lo inconsciente” (1.912) y “Notas sobre el concepto del Inconsciente en Psicoanálisis” (1.912).
A partir de estos interrogantes que nos servirán como guía en la lectura de las referencias bibliográficas, nos propusimos encontrarnos el día martes 22 de febrero a las 20.30hs.
Causados por la lectura de la II Clase: “El inconsciente freudiano y el nuestro” de El Seminario, Libro XI: “Los conceptos fundamentales” y de la lectura de la primera clase del curso anual: “Del síntoma a la causa: el inconsciente” que dictó Christian Gómez en Asociación de Psicoanálisis de Misiones en el año 2.009, los que han sido utilizados como punto de partida para precisar la dificultad de hablar de conceptos fundamentales.
Tras éstas lecturas pudimos detenernos y precisar el uso que hace Lacan del término “hiancia”, quién la precisa como la función misma del inconsciente y, lo indica tanto como un vacío que como una ranura que se abre y se cierra, el inconsciente de ésta manera aparece como vacío y ranura. El primer sentido representa en sí la función de la causa y el segundo, nos orienta a otro orden, una ranura hacia otra cosa. Con lo que con el problema de la causa, lo que también se introducen son las siguientes preguntas: ¿Cómo orientarse en la clínica entendiendo que la causa es un vacío? ¿Qué consecuencias clínicas tiene afirmar que en el lugar de la causa hay un vacío? ¿Qué pasa si la ranura, nos permite llegar a otro orden, se mantiene cerrada?
La ranura hacia otra cosa nos lleva al orden de lo no realizado, Lacan nos señala entonces que ésta también puede ser articulada con lo que Freud denominó “el ombligo de los sueños” y con esto han surgido las siguientes cuestiones: ¿por qué y de qué manera el “ombligo de los sueños” de Freud permite representar la “hiancia” del inconsciente que indica Lacan? ¿De qué manera Freud encuentra en el hueco, en la ranura, en la hiancia, algo del orden de lo “no realizado”? ¿Qué quiere decir eso de lo “no realizado”? Las mismas nos llevarán a la lectura de la “Interpretación de los sueños” al capítulo titulado “El olvido de los sueños”.
Por otro lado, Lacan nos habla de un rechazo del concepto, con lo que en éste orden aparece otra dificultad en la aprensión de los conceptos fundamentales, si se produce éste rechazo estamos del lado de una aproximación infinita, por lo que nunca las palabras podrían alcanzar para establecer que es el inconsciente. Se introduce así la falta, que está presente en los conceptos como una discontinuidad en la significación. El vacio viene a ejemplificarnos éste rechazo del concepto dando lugar, justamente, al vacío en la significación.
La hiancia del inconsciente, señala Lacan, es lo olvidado del inconsciente freudiano y es lo que retoma y trabaja en este texto, señalando que las formas de “inconsciente” que han precedido y sucedido al “inconsciente freudiano” nada tienen que ver con éste. Planteada ésta problemática, Lacan propone retomar el camino que atravesó Freud para conceptualizar el inconsciente y es lo que nosotros, a través del modulo, nos proponemos retomar para poder discernir: ¿cuál es la diferencia del inconsciente freudiano y de los otros? Y de este modo poder aprehender la reelectura que del inconsciente freudiano presenta Lacan, teniendo presente la orientación clínica que se halla en su formulación conceptual. Esto nos llevará a los textos de Freud: “Lo inconsciente” (1.912) y “Notas sobre el concepto del Inconsciente en Psicoanálisis” (1.912).
A partir de estos interrogantes que nos servirán como guía en la lectura de las referencias bibliográficas, nos propusimos encontrarnos el día martes 22 de febrero a las 20.30hs.
Boletín informativo de las V Jornadas anuales. Nº 6.
Boletín informativo de las V Jornadas anuales.
Nº6. Noviembre de 2010.
Responsable: Christian Gómez. Asesor: Enrique Acuña
Dialéctica del perjudicado y el prestador
Clínica de la mirada, decía Jacques Lacan en resonancia con Foucault para situar el punto de mira de una primera construcción del saber psiquiátrico en el siglo XIX donde la envoltura formal del síntoma era descripta con exquisita pasión clasificatoria.
Luego, a partir de la farmacología de mitad del siglo XX con el invento de los neurolepticos, se dió paso a la clínica del medicamento que olvidó clases de síntomas y árboles nosográficos en aras de la cura cerebral. Los mauales estadísticos que siguieron a ello respondieron a ejes clasificatorios eclécticos que se complementan a la eficacia de los fármacos derrumbando el edificio clásicoen sindromes y trastornos inespecíficos.
Esta pulverización del síntoma hizo desaparecer la angustia y la neurosis de las nomenclaturas. Triunfa entonces el traslado de los esquemas biológicos y comportamentales al terreno siempre evanescente de “lo mental”.
En este nuevo siglo donde se privilegia la eficacia cuantitativa, se podría hablar de una clínica del derecho a la salud como nueva metáfora de lo jurídico sobre la medicina en la figura del perjudicado.
Luego, a partir de la farmacología de mitad del siglo XX con el invento de los neurolepticos, se dió paso a la clínica del medicamento que olvidó clases de síntomas y árboles nosográficos en aras de la cura cerebral. Los mauales estadísticos que siguieron a ello respondieron a ejes clasificatorios eclécticos que se complementan a la eficacia de los fármacos derrumbando el edificio clásicoen sindromes y trastornos inespecíficos.
Esta pulverización del síntoma hizo desaparecer la angustia y la neurosis de las nomenclaturas. Triunfa entonces el traslado de los esquemas biológicos y comportamentales al terreno siempre evanescente de “lo mental”.
En este nuevo siglo donde se privilegia la eficacia cuantitativa, se podría hablar de una clínica del derecho a la salud como nueva metáfora de lo jurídico sobre la medicina en la figura del perjudicado.
Enrique Acuña
Texto completo en: www.aplp.org.ar
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El goce de Paraguay
La incidencia para nosotros del deseo del analista en la ciudad de Asuncion , Paraguay , llega de la mano de uno que quiso acercarse a nosotros - a los que querian- con el esfuerzo decidido de marcar una diferencia , un antes y un despues.
No solo se nos hablo de psicoanalisis a secas , sino de psicoanalisis e institucion , de psicoanalisis lacaniano e institucion lacaniana , finalmente del complejo nudo , entre politica y psicoanalisis. Ese paso - ese paseo- tambien nos juntó , aglutinó , y fuimos conociendo un poco mas de algo , que al menos nosotros por aqui , no conociamos tanto .
Un libro azul , encuadernado de otro modo que el original , fue el correlato de ese 1er camino : El banquete de los analistas de Jacques Alain Miller. La comprension intima , vez tras vez , de la importancia de la institucion en el campo analitico, pero no de cualquiera , sino de la que corresponda justamente a la clinica que se practica , una clinica de lo real , o hacia lo real, en la direccion de la cura. Y una institución que tenga en su centro la pregunta jamas respondida de una sola vez y para siempre : ¿ Que es un analista ?
En el camino , las resistencias no se hacen esperar. Estan los que hablan de psicoanalisis , incluso lacaniano y le secan , se desentienden de lo central , que fue para Lacan , el concepto Escuela ya que alli se prolonga la clinica como una banda de moebius que de la Escuela retornara a la practica de otra manera , tal vez por el impacto del caso , de cada cual, al pasar por el conjunto escuela
Paraguay no es Argentina , ni Brasil , ni etc. etc. En estas vecindades, Paraguay tiene una deuda con la Escuela de Lacan. Esa deuda , una y otra vez , sera la causa de nuestros dichos. Esa escuela en deuda dice algo de nosotros , y es en esa deuda donde Juan J Scorzelli nos quiso meter , comprometer. Que no nos hagamos los tontos , el debate escuela cartel & pase es central en nuestro ambito , sin esto , sin eso que ya sabemos. Por este recorrido seguiremos dando pasto a los que intentan desvincular el debate de la escuela de la clinica analitica.
Queremos que este recorrido y sus viscisitudes , hecho hasta hoy , nos permita seguir avanzando por alli. Las resistencias se alzan a cada paso. Y Paraguay goza de eso.
No solo se nos hablo de psicoanalisis a secas , sino de psicoanalisis e institucion , de psicoanalisis lacaniano e institucion lacaniana , finalmente del complejo nudo , entre politica y psicoanalisis. Ese paso - ese paseo- tambien nos juntó , aglutinó , y fuimos conociendo un poco mas de algo , que al menos nosotros por aqui , no conociamos tanto .
Un libro azul , encuadernado de otro modo que el original , fue el correlato de ese 1er camino : El banquete de los analistas de Jacques Alain Miller. La comprension intima , vez tras vez , de la importancia de la institucion en el campo analitico, pero no de cualquiera , sino de la que corresponda justamente a la clinica que se practica , una clinica de lo real , o hacia lo real, en la direccion de la cura. Y una institución que tenga en su centro la pregunta jamas respondida de una sola vez y para siempre : ¿ Que es un analista ?
En el camino , las resistencias no se hacen esperar. Estan los que hablan de psicoanalisis , incluso lacaniano y le secan , se desentienden de lo central , que fue para Lacan , el concepto Escuela ya que alli se prolonga la clinica como una banda de moebius que de la Escuela retornara a la practica de otra manera , tal vez por el impacto del caso , de cada cual, al pasar por el conjunto escuela
Paraguay no es Argentina , ni Brasil , ni etc. etc. En estas vecindades, Paraguay tiene una deuda con la Escuela de Lacan. Esa deuda , una y otra vez , sera la causa de nuestros dichos. Esa escuela en deuda dice algo de nosotros , y es en esa deuda donde Juan J Scorzelli nos quiso meter , comprometer. Que no nos hagamos los tontos , el debate escuela cartel & pase es central en nuestro ambito , sin esto , sin eso que ya sabemos. Por este recorrido seguiremos dando pasto a los que intentan desvincular el debate de la escuela de la clinica analitica.
Queremos que este recorrido y sus viscisitudes , hecho hasta hoy , nos permita seguir avanzando por alli. Las resistencias se alzan a cada paso. Y Paraguay goza de eso.
Ariel Delgado
Boletín informativo de las V Jornadas anuales. Nº 5.
Boletín informativo de las V Jornadas anuales.
Nº5. Noviembre de 2010.
Responsable: Christian Gómez. Asesor: Enrique Acuña
Ara andu
Esta expresiòn guaraní significa "oir el tiempo" y en nuestro caso, resuena en las escanciones que hacemos con el discurso del paciente y tambien por las escanciones que haremos en el transcurrir de la vida paraguaya recortando tan solo lo que nos compete como la apariciòn y expansiòn del discurso freudiano y luego lacaniano y tambien milleriano en Paraguay.
Consta de tres partes: un primer capítulo, una entrevista del año 85 al Dr Rivarola Queirolo, primer psiquiatra paraguayo con orientaciòn psicoanalítica y creador de centros de psiquiatría comunitaria en el cono sur - este último dato, según el Dr Guillermo Vidal, "Identidad de la Psiquiatría Latinoamericana", 1990- ; y un extracto de un largo artículo de 1927 cuando el entonces titular del Consejo Nacional de Educaciòn , Ramón I Cardozo, aconseja a los maestros paraguayos a estudiar a Freud.
Una brevísima segunda parte donde narro la venida de Nasim Yampey trayendo obras de Freud para crear grupos de lectura bajo el patrocinio de la APPA , hasta la creaciòn de APP_Arandú.
Una tercera parte, breve tambien, donde oiremos los dichos de los paraguayos "de a pie" , para pensar a traves de tal escucha, nuestras dificultades para arribar a una democracia adulta.
Consta de tres partes: un primer capítulo, una entrevista del año 85 al Dr Rivarola Queirolo, primer psiquiatra paraguayo con orientaciòn psicoanalítica y creador de centros de psiquiatría comunitaria en el cono sur - este último dato, según el Dr Guillermo Vidal, "Identidad de la Psiquiatría Latinoamericana", 1990- ; y un extracto de un largo artículo de 1927 cuando el entonces titular del Consejo Nacional de Educaciòn , Ramón I Cardozo, aconseja a los maestros paraguayos a estudiar a Freud.
Una brevísima segunda parte donde narro la venida de Nasim Yampey trayendo obras de Freud para crear grupos de lectura bajo el patrocinio de la APPA , hasta la creaciòn de APP_Arandú.
Una tercera parte, breve tambien, donde oiremos los dichos de los paraguayos "de a pie" , para pensar a traves de tal escucha, nuestras dificultades para arribar a una democracia adulta.
Mara Vachetta
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Psicoanálisis y salud mental: entrecruzamiento de los términos. A propósito de la psicosis
Salud Mental y Psicoanálisis son dos términos que suelen ser enlazados, sin embargo podemos definir de entrada que ambos son absolutamente diferentes.
Miller enlaza la salud mental con el orden público. “La salud mental es parte del orden público, una subcategoría”. Si bien es simple oponer el Psicoanálisis con su lógica de lo singular, del uno por uno; a una salud mental que promulga el discurso y la práctica colectiva. Sin embargo, muchos analistas realizan sus prácticas en el campo de la salud mental, convirtiéndose en trabajadores de la misma. Y no se puede negar que el Psicoanálisis ha hecho importantes e invalorables aportes al campo de la salud mental, que han servido inclusive para delinear políticas de intervención.
El campo de las psicosis intersecta y separa a la vez ambos campos.
Permite delimitar divergencias en el posicionamiento de este campo. Posicionamiento que no es sin consecuencias.
Miller enlaza la salud mental con el orden público. “La salud mental es parte del orden público, una subcategoría”. Si bien es simple oponer el Psicoanálisis con su lógica de lo singular, del uno por uno; a una salud mental que promulga el discurso y la práctica colectiva. Sin embargo, muchos analistas realizan sus prácticas en el campo de la salud mental, convirtiéndose en trabajadores de la misma. Y no se puede negar que el Psicoanálisis ha hecho importantes e invalorables aportes al campo de la salud mental, que han servido inclusive para delinear políticas de intervención.
El campo de las psicosis intersecta y separa a la vez ambos campos.
Permite delimitar divergencias en el posicionamiento de este campo. Posicionamiento que no es sin consecuencias.
María Isabel D'Andrea
Boletín informativo de las V Jornadas anuales. Nº 4.
Boletín informativo de las V Jornadas anuales.
Nº4. Noviembre de 2010.
Responsable: Christian Gómez. Asesor: Enrique Acuña
Una discordia que insiste: psicoanálisis y universidad
Nº4. Noviembre de 2010.
Responsable: Christian Gómez. Asesor: Enrique Acuña
Una discordia que insiste: psicoanálisis y universidad
“De los cien años del psicoanálisis en la Argentina se puede esperar lo que se desea: por mi parte espero de esta actividad una escansión, un nuevo comienzo, que sepa que la autoridad del futuro realiza de manera diversa la transmisión de la autoridad del pasado”.
Germán García. Etcétera. N° 104. Mayo de 2010
Germán García. Etcétera. N° 104. Mayo de 2010
Como propone la convocatoria de este primer Encuentro, no solo es el psicoanálisis en su cruce con la historia y la cultura, sino que también se trata del centenario de una entrada.
Es Freud quien en 1914, mientras tejía su Historia del movimiento psicoanalítico ocupado en la institucionalización e internacionalización de su invento, deja caer un dato que nos implica; un medico radicado en chile, toma la doctrina de Freud y las expone en un congreso de medicina en la lejana Buenos Aires.
Será, por estos lares, Germán García quien rescatará ese dato del olvido, estableciendo así un antecedente a lo que luego dio en llamar una entrada del psicoanálisis en la argentina.
Ahora bien, desde esos lejanos años ´14, pasando por el año 1926 –donde Freud realiza una defensa del análisis laico- hasta nuestros días, el eje sobre el cual gira la cosa sigue siendo el problema de la formación de los analistas. Si antaño eran los médicos o los curas los que había que alejar del psicoanálisis –o al menos evitar que se apropiaran de él-, hoy pareciera que son los psicólogos.
Así, el psicoanálisis -como teoría mutilada- forma parte de la currícula que forma a los psicólogos en gran parte de las universidades del país. Confundiéndose así formación de grado con formación del inconsciente (recordemos que Lacan decía que no hay formación del analista, que solo hay formaciones del inconsciente). O reduciendo el psicoanálisis a un corpo conceptual despojado de su política.
La dificultad reside, sin embargo, en que la ecuación no se reduce a si el psicoanálisis debe estar o no dentro del ámbito universitario. Se trata, creo, de establecer cómo se está cuando se está.
Es Freud quien en 1914, mientras tejía su Historia del movimiento psicoanalítico ocupado en la institucionalización e internacionalización de su invento, deja caer un dato que nos implica; un medico radicado en chile, toma la doctrina de Freud y las expone en un congreso de medicina en la lejana Buenos Aires.
Será, por estos lares, Germán García quien rescatará ese dato del olvido, estableciendo así un antecedente a lo que luego dio en llamar una entrada del psicoanálisis en la argentina.
Ahora bien, desde esos lejanos años ´14, pasando por el año 1926 –donde Freud realiza una defensa del análisis laico- hasta nuestros días, el eje sobre el cual gira la cosa sigue siendo el problema de la formación de los analistas. Si antaño eran los médicos o los curas los que había que alejar del psicoanálisis –o al menos evitar que se apropiaran de él-, hoy pareciera que son los psicólogos.
Así, el psicoanálisis -como teoría mutilada- forma parte de la currícula que forma a los psicólogos en gran parte de las universidades del país. Confundiéndose así formación de grado con formación del inconsciente (recordemos que Lacan decía que no hay formación del analista, que solo hay formaciones del inconsciente). O reduciendo el psicoanálisis a un corpo conceptual despojado de su política.
La dificultad reside, sin embargo, en que la ecuación no se reduce a si el psicoanálisis debe estar o no dentro del ámbito universitario. Se trata, creo, de establecer cómo se está cuando se está.
Mauricio Gonzalez
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